¿Qué podemos aprender de los sistemas educativos que lideran PISA?

Otra vez más nos encontramos envueltos en datos, gráficas y estadísticas surgidas a partir del estudio de la OCDE sobre ciencias, matemáticas y comprensión lectora. Y quedamos golpeados por las fatídicas cifras de bajada de rendimientos en todos los países participantes en general y en nuestro país en particular. Son días convulsos en los que todos nos ponemos a buscar culpables, a pedir responsabilidades… Y nosotros nos preguntamos: ¿por qué no mirar a aquellos que sí lo están haciendo bien? ¿Qué están haciendo diferente los sistemas educativos que consiguen que sus alumnos comprendan mejor, razonen mejor y sean capaces de aplicar lo aprendido?
Los resultados de PISA 2025 volvieron a situar a varios sistemas educativos del este de Asia entre los de mayor rendimiento internacional. Singapur destacó especialmente —junto a China—, alcanzando 563 puntos en matemáticas y 535 en comprensión lectora, muy por encima de la media de la OCDE. Pero lo verdaderamente interesante, y en lo que nos vamos a fijar, no es quién ocupa el primer puesto, sino qué podemos aprender de su manera de enseñar.
Comprender para aprender
El eje fundamental y elemento común de muchos de estos sistemas educativos es la importancia que se le da a la comprensión. Si no hay comprensión no puede haber aprendizaje. Si el alumnado no consigue entender qué es lo que se le está explicando, la situación que se le está exponiendo, la información que se le está dando, no llegará a desarrollar las competencias necesarias para la resolución del problema o situación que se le está planteando.
Matemáticas: comprender antes que memorizar
Una de las grandes diferencias del modelo de Singapur es su concepción de las matemáticas.
El objetivo no consiste simplemente en aprender operaciones o memorizar procedimientos. El alumno debe comprender qué está haciendo, por qué lo está haciendo y cómo puede utilizar ese conocimiento para resolver un problema diferente.
Esta filosofía está estrechamente relacionada con el propio enfoque competencial de PISA. La evaluación internacional no pretende comprobar únicamente si un estudiante recuerda determinados contenidos, sino si es capaz de utilizar sus conocimientos para enfrentarse a situaciones y problemas reales.
El conocido Método Singapur parte precisamente de esta idea; Su enfoque concreto-pictórico-abstracto (CPA) permite que los alumnos construyan progresivamente los conceptos matemáticos. Primero manipulan y experimentan, después representan visualmente los problemas y, finalmente, llegan al lenguaje matemático abstracto.
A ello se une el denominado modelo de barras, una herramienta especialmente eficaz para visualizar relaciones entre cantidades y desarrollar estrategias de resolución de problemas.
El resultado es un cambio aparentemente pequeño pero pedagógicamente profundo: pasamos de enseñar al alumnado a ejecutar operaciones a enseñarle a comprender la situación y el contexto, y a pensar matemáticamente.
Comprensión lectora: leer no es suficiente
Pero no nos fijemos sólo en las matemáticas. Miremos con mayor amplitud, sin centrarnos en una materia en concreto. Centrémonos en la competencia lectora.
Un alumno puede leer correctamente un texto, decodificarlo sin problemas y, sin embargo, no haber comprendido nada de lo leído. Y, como consecuencia de ello, tener enormes dificultades para interpretar la información recibida, relacionar ideas, hacer inferencias o extraer conclusiones.
Estas capacidades generalmente las relacionamos con la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, pero, si nos fijamos bien, podemos ver que también afectan a las demás asignaturas.
Un problema matemático también exige comprensión lectora. Una pregunta de ciencias exige interpretar información. Una gráfica requiere relacionar datos y contexto. Por eso resulta cada vez más difícil separar la competencia lectora de la matemática y de otras.
En Polygon Education creemos que esta conexión debería de ser el eje vertebrador del sistema educativo: comprender para aprender. El enfoque competencial de la LOMLOE ha intentado acercarse a este enfoque, pero no se ha terminado de asentar.
Y ahora… ¿qué hacemos?
Copiar un sistema educativo completo sería tan poco realista como, probablemente, poco recomendable. España tiene su propia realidad educativa, cultural y social. Pero eso no significa que no podamos aprender de quienes están obteniendo buenos resultados.
Podemos incorporar metodologías que han demostrado su capacidad para desarrollar la comprensión. En Polygon Education llevamos más de 10 años diseñando proyectos basados en la Enseñanza para la comprensión sobre la que se basa el Project Zero de Harvard, marco educativo del que estamos completamente convencidos.
Por un lado, nuestro proyecto de Matemáticas Método Singapur acerca a la realidad del currículo español y a sus aulas el método original diseñado en Singapur y utilizado en los centros educativos de ese país.
Por el otro, diseñamos contenidos para el desarrollo de la competencia comunicativa, la cual contempla también la comprensión lectora en toda su amplitud, inspirados en modelos internacionales de alto rendimiento, donde comprender significa mucho más que localizar una frase dentro de un texto.
Quizá el debate educativo no debería centrarse en cuánto contenido enseñamos, sino en cómo lo enseñamos. Deberíamos buscar metodologías para la comprensión que nos permitan formar a un alumnado con pensamiento crítico, autónomo y motivado, todo ello con el fin de lograr un aprendizaje significativo.
No se trata de convertir nuestras aulas en aulas asiáticas. Se trata de observar, analizar y aprender. Porque detrás de los resultados de Singapur o China existe una idea educativa que merece nuestra atención: comprender para aprender.
